{"id":2923,"date":"2022-03-03T23:29:57","date_gmt":"2022-03-03T23:29:57","guid":{"rendered":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/?p=2923"},"modified":"2022-03-03T23:29:58","modified_gmt":"2022-03-03T23:29:58","slug":"miercoles-de-ceniza-el-papa-imploro-a-dios-la-paz-que-los-hombres-no-pueden-construir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/?p=2923","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles de Ceniza: El Papa implor\u00f3 a Dios la paz que los hombres no pueden construir"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">En la homil\u00eda del Mi\u00e9rcoles de Cenizas, le\u00edda por el cardenal Pietro Parolin, el papa Francisco record\u00f3 que \u00abla oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno son las armas del esp\u00edritu\u00bb.<br><br>\u00abImploramos a Dios esa paz que los hombres solos no pueden construir\u00bb, rez\u00f3 el papa Francisco en su homil\u00eda de este Mi\u00e9rcoles de Ceniza, le\u00edda por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado Vaticano, en la Bas\u00edlica de Santa Sabina de Roma, y record\u00f3 que \u00abla oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno son las armas del esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En esta jornada de oraci\u00f3n y ayuno por Ucrania, el Santo Padre expres\u00f3: \u201cOh Se\u00f1or, t\u00fa que ves en lo secreto y nos recompensas m\u00e1s all\u00e1 de todas nuestras expectativas, escucha las oraciones de todos los que conf\u00edan en ti, especialmente de los m\u00e1s humildes, de los m\u00e1s probados, de los que sufren y huyen bajo el estruendo de las armas. Devuelve la paz a nuestros corazones, da de nuevo tu paz a nuestros d\u00edas. Am\u00e9n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como cada a\u00f1o, la celebraci\u00f3n del Mi\u00e9rcoles de Ceniza en la bas\u00edlica de Santa Sabina de Roma estuvo precedida por una procesi\u00f3n penitencial, con el canto de las letan\u00edas de los Santos desde la cercana iglesia de San Anselmo. El cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n en lugar del Santo Padre, quien a causa de una gonalgia aguda, es decir, un dolor agudo en la rodilla, no pudo hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00abNormalmente, en el Mi\u00e9rcoles de Ceniza nuestra atenci\u00f3n se centra en el compromiso que requiere el camino de fe, m\u00e1s que en la recompensa a la que conduce. Sin embargo, hoy el discurso de Jes\u00fas vuelve siempre a este t\u00e9rmino, la recompensa, que parece ser el resorte principal de nuestra acci\u00f3n\u201d, se\u00f1al\u00f3 el Papa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cHay en nosotros, en nuestro coraz\u00f3n, una sed, un deseo de alcanzar una recompensa, que nos atrae e impulsa todo lo que hacemos\u201d, consider\u00f3. En este sentido, Francisco se\u00f1al\u00f3 que se pueden distinguir dos tipos de recompensa a la que puede aspirar la vida de una persona; por un lado, est\u00e1 la recompensa del Padre y, por otro, la recompensa de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La recompensa del mundo no trae paz<br><\/strong>La primera, dijo, es eterna, es la verdadera y definitiva recompensa, el prop\u00f3sito de la vida. La segunda, en cambio, es transitoria, es un disparate al que tendemos cuando la admiraci\u00f3n de los hombres y el \u00e9xito mundano son lo m\u00e1s importante para nosotros, la mayor gratificaci\u00f3n. Pero es una ilusi\u00f3n, es como un espejismo que, una vez alcanzado, nos deja con las manos vac\u00edas. Los que buscan la recompensa del mundo nunca encuentran la paz, ni saben tampoco c\u00f3mo promoverla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cTienen la posibilidad de disfrutar de una recompensa infinita, una recompensa sin parang\u00f3n: tengan cuidado, pues, de no dejarse deslumbrar por las apariencias, persiguiendo recompensas baratas, que se desvanecen en vuestras manos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En esa l\u00ednea, explic\u00f3: \u00abEs por ello que, el rito de la ceniza, que recibimos sobre la cabeza, tiene por objeto salvarnos del error de anteponer la recompensa de los hombres a la recompensa del Padre. Este signo austero, que nos lleva a reflexionar sobre la caducidad de nuestra condici\u00f3n humana, es como una medicina amarga pero eficaz para curar la enfermedad de la apariencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00abEs una enfermedad espiritual, que esclaviza a la persona, llev\u00e1ndola a depender de la admiraci\u00f3n de los dem\u00e1s. Es una verdadera &#8216;esclavitud de los ojos y de la mente&#8217;, que lleva a vivir bajo el signo de la vanagloria, de modo que lo que cuenta no es la limpieza del coraz\u00f3n, sino la admiraci\u00f3n de la gente; no la mirada de Dios sobre nosotros, sino c\u00f3mo nos miran los dem\u00e1s. Y no se puede vivir bien content\u00e1ndose con esta recompensa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cEl problema es que esta enfermedad de la apariencia socava incluso los \u00e1mbitos m\u00e1s sagrados. Y es sobre esto en lo que Jes\u00fas insiste hoy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Mirar adentro para desenmascarar las apariencias<br>\u00abIncluso la oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno, subray\u00f3 el papa Francisco, pueden volverse autorreferenciales. En cada gesto, inclusive en el m\u00e1s bello, puede esconderse la carcoma de la autosatisfacci\u00f3n. Entonces el coraz\u00f3n no es completamente libre porque no busca el amor al Padre y a los hermanos, sino la aprobaci\u00f3n humana, el aplauso de la gente, la propia gloria. Y todo puede convertirse en una especie de fingimiento ante Dios, ante uno mismo y ante los dem\u00e1s. Por eso la Palabra de Dios nos invita a mirar dentro de nosotros mismos, para ver nuestras hipocres\u00edas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ante esto, anim\u00f3 a que hagamos \u00abun diagn\u00f3stico de las apariencias que buscamos; tratemos de desenmascararlas. Nos har\u00e1 bien\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La ceniza, indic\u00f3 el Pont\u00edfice, \u00absaca a la luz la nada que se esconde detr\u00e1s de la b\u00fasqueda fren\u00e9tica de recompensas mundanas. Nos recuerda que la mundanidad es como el polvo, que un poco de viento es suficiente para llev\u00e1rsela. Hermanas, hermanos, no estamos en este mundo para perseguir el viento; nuestros corazones tienen sed de eternidad. La Cuaresma es un tiempo que el Se\u00f1or nos da para volver a la vida, para curarnos interiormente y caminar hacia la Pascua, hacia lo que permanece, hacia la recompensa del Padre. Es un camino de curaci\u00f3n. No para cambiar todo de la noche a la ma\u00f1ana, sino para vivir cada d\u00eda con un esp\u00edritu nuevo, con un estilo diferente. Este es el prop\u00f3sito de la oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cPurificados por la ceniza cuaresmal, purificados de la hipocres\u00eda de las apariencias, recobran toda su fuerza y regeneran una relaci\u00f3n viva con Dios, con los hermanos y consigo mismos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00abLa oraci\u00f3n humilde, hecha \u00aben lo secreto\u00bb, en el recogimiento de la propia habitaci\u00f3n, se convierte en el secreto para hacer que la vida florezca hacia afuera\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 el Papa. \u00abEs un c\u00e1lido di\u00e1logo de afecto y confianza, que reconforta y abre el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Redescubrir \u00abel secreto del amor\u00bb<br><\/strong>\u00abEspecialmente en este per\u00edodo de Cuaresma, oremos mirando el Crucifijo: dej\u00e9monos invadir por la conmovedora ternura de Dios y pongamos en sus llagas nuestras heridas y las del mundo. No nos dejemos llevar por la prisa, estemos en silencio ante \u00c9l. Redescubramos la fecunda esencialidad del di\u00e1logo \u00edntimo con el Se\u00f1or. Porque a Dios no le gustan las cosas ostentosas, sino que le gusta dejarse encontrar en lo secreto. Es &#8216;el secreto del amor&#8217;, lejos de toda ostentaci\u00f3n y de tonos llamativos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cLa caridad cuaresmal, purificada por la ceniza, nos devuelve a lo esencial, a la \u00edntima alegr\u00eda de dar. La limosna, hecha sin llamar la atenci\u00f3n de los dem\u00e1s, da paz y esperanza al coraz\u00f3n\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Finalmente, el Santo Padre aclar\u00f3 que el ayuno no es una dieta, sino que m\u00e1s bien nos libera de la autorreferencialidad de la b\u00fasqueda obsesiva de bienestar f\u00edsico, para ayudarnos a mantener en forma no el cuerpo sino el esp\u00edritu. \u00abEl ayuno nos reconduce a darle a las cosas su valor correcto. En concreto, nos recuerda que la vida no debe estar sujeta a la escena pasajera de este mundo. El ayuno no debe limitarse s\u00f3lo a la comida; en Cuaresma debemos ayunar, sobre todo, de lo que nos hace dependientes; que cada uno reflexione sobre esto, para hacer un ayuno que realmente tenga un impacto en la vida concreta de cada uno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cLa oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno no son medicamentos s\u00f3lo para nosotros, sino para todos; de hecho, pueden cambiar la historia. En primer lugar, porque quien experimenta sus efectos, casi sin darse cuenta, los transmite a los dem\u00e1s; y, sobre todo, porque la oraci\u00f3n, la caridad y el ayuno son las principales v\u00edas que permiten a Dios intervenir en nuestras vidas y en la vida del mundo. Son las armas del esp\u00edritu, y es con ellas que, en esta jornada de oraci\u00f3n y ayuno por Ucrania, imploramos a Dios esa paz que los hombres solos no pueden construir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Fuente: AICA)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda del Mi\u00e9rcoles de Cenizas, le\u00edda por el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2924,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[35],"tags":[58],"class_list":["post-2923","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-religion","tag-papa-francisco","wpcat-35-id"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2923"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2925,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2923\/revisions\/2925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/labitacoraradio.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}