Crece la preocupación entre economistas por la caída de la inversión y la demora en la llegada de dólares del RIGI

La Formación Bruta de Capital Fijo registró una contracción interanual del 11,6%, mientras que los proyectos aprobados dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones corresponden en su mayoría a gastos declarados, desembolsos previos o bienes de capital importados.

15 de agosto de 2026

Retroceso de la inversión y análisis del RIGI

La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) mostró una baja interanual del 11,6%, exponiendo la falta de dinamismo del capital en el esquema de estabilización macroeconómica. Si bien el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) acumula anuncios aprobados por 26.436 millones de dólares distribuidos en 12 proyectos al primer trimestre del año, los datos oficiales indican que 24.691 millones corresponden a «activos computables». Esta categoría administrativa contempla gastos admisibles para ingresar al régimen, inversiones ya realizadas con anterioridad a la adhesión formal o erogaciones destinadas a la importación de equipamiento e insumos.

En iniciativas de magnitud, como el proyecto de litio Rincón —con una inversión de 2.744 millones de dólares—, la estructura del presupuesto destina 320 millones a paquetes tecnológicos y 254 millones a equipamiento mecánico, registrando 85 millones de dólares en mano de obra directa. En el caso del parque solar El Quemado (211,6 millones de dólares), los costos incorporan componentes como paneles, trackers e inversores sin detallar el nivel de integración de proveedores locales. Asimismo, la nómina de proyectos incluye erogaciones previas a la sanción de la ley en planes como VMOS, además de ampliaciones en yacimientos preexistentes como Veladero y Fénix.

Concentración en energía y límites del sector externo

La distribución de los montos aprobados por el RIGI expone una elevada concentración sectorial: 15.156 millones de dólares corresponden al proyecto de licuefacción de Southern Energy y 2.900 millones a VMOS. Fuera del ámbito hidrocarburífero, minero y de generación eléctrica, las iniciativas registradas se limitan principalmente a la acería Sidersa y la Terminal Multipropósito Timbúes.

Análisis del sector privado estiman que la industria energética capta un flujo cercano a los 12.000 millones de dólares anuales, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, analistas económicos señalan que los requerimientos de inversión global del país demandan aproximadamente 120.000 millones de dólares al año para ampliar la capacidad productiva de manera integral.

Cautela en las expectativas del empresariado

De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos de IDEA, efectuada sobre 218 directivos, la inversión media anual proyectada como porcentaje de la facturación descendió del 14% al 10%. Pese a que el 74% de los encuestados prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y el 68% proyecta una desaceleración inflacionaria, solo el 43% de las firmas contempla incrementar sus desembolsos en capital.

A su vez, el Ministerio de Economía precisó en un pedido de acceso a la información pública que la fiscalización de los planes de inversión se encuentra repartida en distintas áreas técnicas, sin contar con un registro consolidado sobre el nivel de ejecución efectiva de las obras aprobadas hasta el momento.

Fuente: La Política Online (LPO)