El director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, puso en duda la representatividad de los últimos índices oficiales de pobreza. El especialista sostuvo que la disminución reportada no se traduce en una mejora del poder adquisitivo de los hogares y calificó parte del descenso como una «ficción» derivada de parámetros de medición obsoletos.
5 de abril de 2026
Desfase entre estadística y consumo real
Salvia aclaró que, si bien no existe una manipulación política de los datos por parte del INDEC, las cifras actuales carecen de realismo estructural. Según el sociólogo, la percepción social difiere de los números oficiales debido a la caída persistente en el consumo de productos básicos, como lácteos y yerba.
El análisis de la UCA destaca que la mejora estadística responde, en gran medida, a una mayor eficiencia del organismo en la captación de ingresos, los cuales se contrastan con una canasta de consumo desactualizada.
El peso de las tarifas en el presupuesto familiar
Uno de los puntos centrales de la crítica radica en la vigencia de los parámetros de medición. Salvia señaló que las canastas utilizadas actualmente se basan en estructuras de consumo de los años 2004 y 2005.
- Cambio de gasto: En la década pasada, el peso principal recaía en los alimentos.
- Realidad actual: El gasto fijo en servicios básicos (luz, agua, gas), transporte y comunicación absorbe hoy la mayor parte del presupuesto.
- Consecuencia: Los hogares dejan de ser considerados pobres estadísticamente al cubrir la canasta básica, pero pierden capacidad de consumo real en otras áreas esenciales.
Estancamiento y pobreza estructural
A pesar de que la pobreza en Argentina cerró el año 2025 en un 28,2%, afectando a 13,5 millones de personas, las proyecciones para el inicio de 2026 indican un deterioro. Salvia advirtió que el cuarto trimestre del año anterior ya mostró una tendencia cercana al 30%.
El informe subraya la vulnerabilidad de la clase media baja, sector que reduce gastos en salud, educación y mejoras habitacionales para costear las tarifas. La situación se ve agravada por un mercado laboral donde el empleo privado permanece estancado, el público disminuye y crece la informalidad. «Estamos cristalizando un 25% o 30% de pobreza estructural«, concluyó el especialista.
Fuentes varias


































