Un informe del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata cuestionó la magnitud de la baja de la pobreza reportada por el Indec. Si bien el organismo de estudio reconoce una tendencia descendente, sostiene que problemas en la metodología de medición generaron una sobreestimación de la caída entre 2023 y 2025.
Información generada el 5 de abril de 2026.
Inconsistencias en las variaciones abruptas
El documento, elaborado por los economistas Iván Albina, Leopoldo Tornarolli y Leonardo Gasparini, señala que las fluctuaciones registradas por el Indec —que pasó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 31,6% en el primero de 2025— no coinciden con la evolución del empleo, el producto o el gasto social. El Cedlas identificó tres factores técnicos que distorsionan el indicador:
- Desfasaje temporal: En contextos de alta inflación, existe una brecha entre el mes en que los hogares perciben sus ingresos y el mes en que se valorizan las canastas básicas, lo que infló los números de pobreza a principios de 2024.
- Subreporte de ingresos: Los ajustes en los cuestionarios de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) permitieron captar mejor los ingresos de las familias. Esto se traduce en una mejora estadística que no necesariamente representa una mejora real en la economía del hogar.
- Patrones de consumo obsoletos: La Canasta Básica Total (CBT) se calcula con ponderadores de hace 20 años (2004/05). Al aplicar datos de la encuesta de gastos de 2017/18, donde los servicios tienen mayor peso, la pobreza resulta ser al menos 5 puntos porcentuales superior a la oficial.
La brecha entre el dato oficial y el corregido
Según las conclusiones del centro de estudios, al combinar estas correcciones, la trayectoria de la pobreza cambia drásticamente. Mientras que para el Indec la pobreza cayó 10 puntos entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, el Cedlas estima que la reducción real fue de solo 2 puntos, situándose efectivamente en un 41,5%.
Perspectivas y freno al descenso
Especialistas de la UCA y consultoras privadas como Ieral y LCG coincidieron en que la medición pierde vigencia por su falta de comparabilidad hacia atrás. Advirtieron, además, que el descenso de la tasa podría estancarse debido a una inflación mensual del 3% y paritarias salariales que se encuentran por debajo de ese nivel, sumado a un deterioro en las condiciones del mercado laboral y un aumento en la demanda de empleo por subocupación.
Fuente: Universidad de La Plata


































